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Además de la deriva polar, los investigadores han tomado nota de una serie de cambios direccionales en el eje de la Tierra, afirmando que el planeta se desplaza más hacia el este que antes.

En un nuevo estudio publicado en Geophysical Research Letters, los científicos han analizado el proceso comúnmente conocido como vagabundeo polar, en el que los dos polos magnéticos de la Tierra se desplazan ligeramente alrededor de la superficie del planeta.

Se cree que el perpetuo desvío de la posición del eje del planeta se debe a una combinación de factores, entre ellos la creciente cantidad de hierro fundido bajo la corteza terrestre.

Sin embargo, los científicos afirman que hay algo más, citando factores de origen humano como el cambio climático.

«La causa más probable del cambio de dirección de la deriva polar en la década de 1990 fue la aceleración del deshielo debido al calentamiento global», explicó el investigador principal, Shanshan Deng, del Instituto Chino de Ciencias Geográficas e Investigación de Recursos Naturales.

En el nuevo estudio, el equipo de Deng analizó el alcance del impacto del aumento del almacenamiento de agua terrestre (TWS) en el nivel de la deriva polar magnética, con los dos parámetros vigilados de cerca en un mismo lapso de tiempo.

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Basándose en los datos de la misión Gravity Recovery and Climate Experiment (GRACE) de la NASA y en las estimaciones de pérdida de glaciares y bombeo de aguas subterráneas de la década de 1980, los científicos han llegado a la conclusión de que la deriva polar, cuya velocidad y escala han aumentado enormemente en los últimos tiempos, se produce principalmente por el deshielo.

Además de la deriva magnética, también se ha producido un cambio direccional en la posición del planeta, ya que su polo norte magnético ha ido cambiando de oeste a este. Esto último se detectó por primera vez a finales del siglo XX.

«El derretimiento más rápido del hielo bajo el calentamiento global fue la causa más probable del cambio direccional de la deriva polar en la década de 1990», explican los investigadores en su estudio, y añaden que los factores que contribuyen a ello bien podrían ser «el consumo insostenible de agua subterránea para el riego y otras actividades antropogénicas».
La razón por la que estos cambios son críticos es que afectan a la distribución de la masa en la Tierra, haciendo que nuestro planeta gire de forma diferente.

A medida que pasa el tiempo y la deriva continúa, los polos se desplazan cientos de kilómetros, aunque sea invisible e imperceptible para los habitantes de la Tierra. Sin embargo, el proceso obliga a introducir cambios en el Modelo Magnético Mundial, en el que se basan los sistemas de navegación como el GPS.

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