Un potente terremoto de magnitud 7,7 sacudió Myanmar la tarde del viernes, causando al menos 144 muertos y 730 heridos, según informaron las autoridades locales. El sismo, registrado a una profundidad de solo 10 kilómetros, tuvo su epicentro cerca de la ciudad de Sagaing, próxima a Mandalay, y se sintió con fuerza en gran parte del país y en regiones vecinas, incluida Bangkok, la capital de Tailandia.
Organizaciones humanitarias han advertido que los daños son considerables, especialmente en zonas de difícil acceso, donde aún se evalúan las consecuencias del desastre. «Se espera que el número de muertos y heridos aumente», declaró el general Min Aung Hlaing en la televisión estatal, mientras los equipos de rescate trabajan para localizar a personas atrapadas entre los escombros.
El terremoto también provocó el colapso de edificios en varias localidades y afectó infraestructuras clave, como carreteras y puentes. En Tailandia, se reportaron daños menores en algunos inmuebles, aunque no se han registrado víctimas mortales en ese país.
Las autoridades han desplegado equipos de emergencia para asistir a los damnificados y proporcionar ayuda humanitaria a las comunidades más afectadas. Mientras tanto, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) continúa monitoreando posibles réplicas, que podrían agravar la situación en la región.

