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(Imagen de portada Vía REUTERS)

El aumento de la actividad volcánica y otros indicadores han hecho que los expertos se preocupen por la posibilidad de que se produzca otra erupción. En 2002, una erupción volcánica en la montaña de 3.740 metros mató a 250 personas y dejó a 120.000 sin hogar. A los observadores del volcán les preocupa que la actividad volcánica observada en los últimos cinco años sea similar a la de los años anteriores a las erupciones de 1977 y 2002. El Monte Nyiragongo, un volcán situado en el Parque Nacional de Virunga, cerca de la ciudad de Goma, en la República Democrática del Congo

Las lecturas, junto con los datos sobre terremotos, temperaturas y gases, son cruciales para el sistema de alerta temprana de la región para la cercana ciudad de Goma, a fin de evitar que se repita la erupción de 2002, en la que murieron 250 personas y 120.000 quedaron sin hogar.
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«Si no hacemos mediciones periódicas y anunciamos la erupción unos días antes, la población no tendrá tiempo de evacuar y la gente morirá», dijo Ciraba, de 65 años, que dedicó su vida a subir al cono de 3.470 metros para estudiar su actividad.
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Con las arcas vacías, el equipo de Ciraba no ha podido pagar una conexión a Internet para hacer funcionar los sensores remotos ni conseguir combustible para transportar a los investigadores al volcán.
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Tienen que descargar manualmente los datos en tarjetas de memoria durante el puñado de ocasiones en que visitan el volcán cada año, dijo el personal del OVG.
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