Un nuevo estudio ha revelado que Estados Unidos enfrenta una amenaza sísmica de proporciones catastróficas en las próximas décadas. Según los expertos, es casi seguro que un terremoto de gran magnitud golpeará la Zona de Subducción de Cascadia (CSZ) antes del año 2100, con una probabilidad del 37 % de que ocurra en los próximos 50 años. Lo más preocupante es que este sismo podría desencadenar un megatsunami capaz de arrasar vastas zonas de la costa oeste.
La CSZ es una falla geológica de aproximadamente 1,125 kilómetros de longitud que se extiende desde el norte de la isla de Vancouver, en Canadá, hasta la mitad sur de la costa oeste de Estados Unidos, atravesando las regiones costeras de Washington, Oregón y el norte de California. Esta zona marca el límite entre la placa tectónica de Juan de Fuca y la placa Norteamericana. El lento pero constante desplazamiento entre estas placas ha acumulado una enorme cantidad de energía sísmica que, al liberarse, podría provocar un terremoto de magnitud entre 8.0 y 9.0.
Si un evento de esta magnitud ocurriera hoy, los científicos advierten que las consecuencias serían devastadoras: se espera que la línea costera se hunda instantáneamente entre dos y tres metros, lo que facilitaría la formación de un megatsunami con olas de hasta 30 metros de altura. Estas olas avanzarían rápidamente tierra adentro, arrasando comunidades costeras enteras en cuestión de minutos.
La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) ha estimado que un terremoto en la CSZ podría causar al menos 5,800 muertes, mientras que el tsunami resultante podría cobrar otras 8,000 vidas adicionales. A esto se sumarían daños masivos en infraestructuras críticas, redes de transporte, hospitales, escuelas y viviendas, dejando a millones de personas sin acceso a servicios básicos durante semanas o incluso meses.
Frente a esta alarmante posibilidad, los científicos insisten en que prepararse ahora es clave. Irónicamente, algunos expertos sostienen que sería preferible que el gran terremoto ocurriera «más pronto que tarde», ya que cuanto más tiempo pase sin liberarse la tensión acumulada, mayor será la magnitud del desastre.

