El megadestello, captado por satélites durante una poderosa tormenta eléctrica entre Texas y Kansas City, superó en 61 kilómetros la marca anterior y fue oficialmente reconocido por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Con una extensión equivalente al doble de la longitud del Gran Cañón o la distancia entre París y Venecia, el fenómeno demuestra que los rayos pueden viajar cientos de kilómetros desde su origen. Este tipo de rayos, llamados “megadestellos”, representan un peligro real, ya que se pueden producir lejos de la zona principal de la tormenta. La OMM destacó que el evento refuerza la importancia de los sistemas de alerta temprana, ya que los rayos siguen siendo una de las principales causas de muertes relacionadas con fenómenos meteorológicos extremos en el mundo.
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