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(Imagen portada  Foto: EFE Chase Stone)

La hipótesis apareció en el libro «El fin del mundo», escrito por Peter Brannen. En él, el periodista, especializado en ciencia planetaria, discute en detalle los cinco eventos de extinción masiva que han ocurrido a lo largo de la historia de nuestro planeta. Se publicó en 2017, pero recientemente se hizo viral después de que se publicara un extracto en los medios de comunicación social.

Es un día triste para el programa espacial estadounidense y para Elon Musk, ya que resulta que los dinosaurios pueden haber sido las primeras formas de vida en visitar la Luna y Marte, aunque muertos y planos como una torta. Según la excéntrica hipótesis propuesta por el periodista científico Peter Brannen, los restos de dinosaurios podrían haber viajado a otros planetas del Sistema Solar tras el evento de extinción del Cretácico-Paleógeno que tuvo lugar hace unos 66 millones de años y que acabó con el 80 por ciento de la vida en la Tierra.

Recreación artística del gran asteroide entrando en la atmósfera terrestre NASA

«Una roca más grande que el Monte Everest golpeó el planeta Tierra viajando veinte veces más rápido que una bala. Es tan rápida que habría recorrido la distancia desde la altitud de crucero de un 747 hasta el suelo en 0,3 segundos. El asteroide era tan grande que, incluso en el momento del impacto, su cima podría haberse elevado más de una milla por encima de la altitud de crucero de un 747. En su casi instantáneo descenso, comprimió el aire debajo de él tan violentamente que brevemente se volvió más caliente que la superficie del sol», escribe Brannen en su libro.


Lo que sucedió después suena como un sketch de Monty Python. Esencialmente, el periodista sugiere que la colisión resultó en la catapulta de dinosaurios al espacio. Brannen escribe que el asteroide perforó un agujero en el vacío del espacio exterior, y enormes volúmenes de tierra (junto con lo que quedó de los dinosaurios) fueron expulsados a la órbita y más allá.

Por loco que parezca, no es la primera vez que se propone una hipótesis tan extravagante. En 2013, científicos de la Universidad de Penn State en los Estados Unidos llevaron a cabo un estudio en el que se asumió que, como resultado de la colisión de los asteroides, se enviaron al espacio rastros de vida.

«Encontramos que la roca capaz de transportar vida se ha transferido probablemente desde la Tierra y Marte a todos los planetas terrestres del sistema solar y a Júpiter. Cualquier misión para buscar vida en Titán o en las lunas de Júpiter tendrá que considerar si el material biológico es de origen independiente, o de otra rama del árbol genealógico de la Tierra», dijo Rachel Worth, autora principal del estudio.

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